jueves, 17 de enero de 2013

La amaba



Como si fuera un sueño esta realidad la modifico poco a poco, como si fuera un espejo reflejo todo lo que soy en esta realidad, como si pudiera abarcar cada memoria y colocarla en el olvido lo hago, cuando sientes una pequeña satisfacción al escribir, como cuando un compositor esta en frente de un piano y siente que solo es el y el piano, así me siento aquí, en frente de una opción: - ¡ESCRIBIR! -, es un opción que me ha hecho aliviar heridas, y dejar que fluya cada aspecto de esas heridas por personajes, como el de hoy, hoy escribo una historia que encierra una alusión a algo no tan distante de esta realidad, que a veces parece un sueño, tal vez no tanto por su hermosura, pero si por que se puede comparar como una pesadilla.



Hola, mi nombre es Juan, simplemente Juan, mi apellido no me hace mejor persona, ni la procedencia de el o de mi familia, vivo en Chicago, pero no soy originario de los Estado Unidos, soy de un pequeño pueblo de las afueras de México, me mude a Chicago con mi familia, aquí  por ser originario de un pequeño pueblo y no tener recursos suficientes he sido señalado en mi escuela, me han llamado pobre, delincuente, salta rejas, en fin, también he tenido que sobrevivir a una ciudad donde, así seas joven, si no consumes, no eres alguien, ver como los demás tenían ropa, lujos, autos, en fin, cosas que yo jamas tendría me desmotivaba, sin embargo, ellos a pesar de todo eran humanos también, había una chica en la que me fijaba cada mañana, se sentaba casi 2 puestos adelante de mi, era alta, rubia, ojos azules que cuando te miraban era como si te perdieras en un mar de pensamientos, deseos, sueños, en fin, me perdía en aquellos ojos, sabia que no era como las demás  sabia por su forma de actuar que había vivido muchas cosas, que a pesar de los lujos que tenia era humilde, siempre me dirigía un saludo, a continuación de una sonrisa, un tanto tenue, pero era una sonrisa hermosa, que me inspiraba tranquilidad, siempre se sentaba conmigo en el almuerzo y hablábamos como si nos conociéramos desde antes, nunca le pregunte acerca de su pasado hasta aquella tarde, cuando salíamos de la escuela, la vi llorando, me preocupe tanto que simplemente tome su brazo tal vez muy bruscamente, pero lo tome y la aleje de todas esas personas que no les interesaba su bienestar, mientras la tomaba de su brazo ella me miraba con terror, al fin me detuve y la abrace no se por que, no se por que lo hice, pero le dije que la amaba, que nadie la entendería como yo, que era toda clase de esperanza para mi, que la cuidaría y la protegería de todo lo que pudiera dañara  sin dejar de abrasarla le dije dime, dime que te pasa, dime que te atormenta, por favor dímelo  necesito de tu sonrisa, por favor, aliviare tus dolores, tus heridas, por favor... Me miro y sus ojos me explicaron todo, estaba quebrada, estaba agotada, estaba cansada, pero quería que me dijera que le pasaba, hubo un silencio no muy largo, agacho su cabeza y empezó a comentarme que había pasado, no le creí  era una historia absurda, tome su rostro y la mire fijamente, le pedí que no me mintiera, que me dijera que le pasaba, quebró en llanto y me contó  nunca pensé que detrás de esa mirada que eclipsaba se escondía tanto dolor, tantas experiencias, y sobre todo, tanta ausencia de una niñez, a la vez me dije a mi mismo... ¡ELLA ES LA INDICADA!, compare mi historia con la de ella y eran tan similares, me cautivo este pequeño detalle, y desde allí supe que la amaba, que amaba que sonriera, pero me lastimaba que no lo hiciera, amaba que me mirara, pero me lastimaba que llorara, amaba que me hablara, pero me lastimaba que callara.... simplemente, sin importar que llorara, que callara, yo, ¡YO LA AMABA CON EXTREMA LOCURA! (...)

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