
Sintiendo la agonía de ser vencida, vencida por la negligencia y egocentrismo de mi ser, me rodee de falsos pensamientos y sentires que no llenan un vacío, absolutamente ninguna esperanza se veía ni siquiera por la más grande ventana. Sumergida entre el dolor, no podría ni desear un final feliz a lo que eran los mejores años de mi vida; me hallaba en mi habitación sin sentirme parte de esta vida a la que estaba sometida a sobrevivir, creía que era la vida equivocada, debía ser por que no me sentía parte de mi familia, de mi escuela, o tal vez de mi cuerpo, no estaba conforme con nada a mi alrededor, y eso mismo le pasaba a la gente cuando me veían y sabían que no podría hacer nada bien ni ahora ni más adelante. ¿Qué haría una niña buena para nada?, fue allí cuando todo dejó de tener sentido, deseaba ser alguien más, alguien que encajara en este instante en donde no podría desear otra cosa que desaparecer o simplemente jamas haber sido lo que soy dejar de ser materia, dejar que el alma tomara su rumbo, aquel rumbo que sabia que tal vez siendo solo cuestión de alma nadie podría detener, jamás ser dócil, jamas dejar que me secuestraran las paredes de alguien más, esperando a yo poder llenar aquellas expectativas. Deseaba ser parte del viento, fluir como el agua, huir como un colibrí, ser tan rápida como las corrientes de agua, y con ello, arrasar cualquier mal pensamiento o cualquier miedo, ya no estaría en mi habitación cuestionando la vida que me tocó, simplemente estaría en todos lados, y para los demás sería casi inexistente y sin importancia, seria inquebrantable y cumpliría todos los suelos de la niña sumergida en soledad y rechazo, al fin sería yo
Luego recordaba que la persona que pensaba estas cosas no podría ser yo, siempre estaba situada en frente a mis miedos enfrentándolos, jamas siendo vulnerable, nunca dejar que la agonía y la levedad de los pensamientos embarcara un viaje hasta mi alma para tomarla y secuestrar cualquier deseo de ser mejor, de dar lo mejor de mi en cada cosa que hiciera. Por ello, sabia que esos deseos no podrían venir de la persona que ahora escribe. Esto trae consigo ese deseo de poder escribir, escribir al sentir, no escribir por que sí, tener una conexión sin ambición y un deseo enorme de que la escritura sea mas que cualquier pequeño deseo, que escribir sea una realidad.