Aún tengo las cartas, las cartas que no te entregué, las cartas que por ti las guardé, aquellas que entre lagrimas escribía cuando tu ausencia abarcaba toda mi alma, todo mi ser.¿Qué haré con todas ellas?, la tinta se corre como corre el tiempo en nuestros cuerpos. El papel se rompe y se debilita, tal como mi ser se debilita con esta soledad que acecha mi cordura.
¿Qué haré con esos par de trozos que se han caído?, tal vez los arroje siguiendo tu cultura de que lo viejo se desecha, tal como pasó conmigo; o tal vez pueda guardarlas y después de un tiempo las una y vea lo ridículo que era esperarte.
Quizás habla un alma herida, por que si vuelves se que estaré dormida y tu presencia será la que me despierte, todas estas afirmaciones no serán más que el producto de una inmensa melancolía, rabia, falta de cordura, tal vez algo más que simple ira, solo es sentir tu ausencia por años, saber que no estas, pero saber que te siento, cerrando los ojos te siento en mi espalda, recorriendola y sabiendo que ya no estas. Mi cabeza ahora no está conmigo, y ni hablar de mi corazón, toda yo está haya contigo, aunque no lo puedas ver.
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