¿Sabes? A veces creo que todo nuestro sistema funciona como una cámara fotográfica, y espero que sea así, espero al menos jamás distorsionar el recuerdo que ha quedado grabado en mi retina y se ha alojado en mi cerebro. Espero también que ni los colores, ni el aroma, ni el sentimiento, cambien, pues sería una pena perder hasta el más minúsculo detalle. Preferiría entonces que todo se quede tal cual, y sé que me dirás que es imposible, pero nunca está demás soñar, a veces, con esfuerzo y algo de uno mismo, se pueden lograr las cosas. Ya sé que tú no te irás tan fácilmente, pero esto, este momento es especial, es único, es un tú que ya no está; y la verdad, me encantaría guardar a cada tú aquí, cerca, muy cerca del corazón y se que guardándolos ahí, tarde o temprano mis imágenes se desconfigurarán. Sin embargo haré el intento. Te dejaré mirando al horizonte, moviendo la boca lentamente, una sonrisa, una mirada profunda. Te vuelves, me miras, la sonrisa cambia, la mirada cambia, tú cambias; espera, me equivoco, “nosotros” cambiamos, y así, lentamente, cerca, cerca, mucho más cerca; mirada fija, labios a medio abrir, quejido nervioso. Uno, dos, respiraciones acompasadas. Tres, cuatro, cierras los ojos, sigo, sigo mirando, hipnotizada. Muerdo tu labio y ahí, justo, con la sensación de un cambio, de un mundo totalmente nuevo, cierro los ojos y otra imagen es capturada.
viernes, 18 de enero de 2013
Somos un sistema
¿Sabes? A veces creo que todo nuestro sistema funciona como una cámara fotográfica, y espero que sea así, espero al menos jamás distorsionar el recuerdo que ha quedado grabado en mi retina y se ha alojado en mi cerebro. Espero también que ni los colores, ni el aroma, ni el sentimiento, cambien, pues sería una pena perder hasta el más minúsculo detalle. Preferiría entonces que todo se quede tal cual, y sé que me dirás que es imposible, pero nunca está demás soñar, a veces, con esfuerzo y algo de uno mismo, se pueden lograr las cosas. Ya sé que tú no te irás tan fácilmente, pero esto, este momento es especial, es único, es un tú que ya no está; y la verdad, me encantaría guardar a cada tú aquí, cerca, muy cerca del corazón y se que guardándolos ahí, tarde o temprano mis imágenes se desconfigurarán. Sin embargo haré el intento. Te dejaré mirando al horizonte, moviendo la boca lentamente, una sonrisa, una mirada profunda. Te vuelves, me miras, la sonrisa cambia, la mirada cambia, tú cambias; espera, me equivoco, “nosotros” cambiamos, y así, lentamente, cerca, cerca, mucho más cerca; mirada fija, labios a medio abrir, quejido nervioso. Uno, dos, respiraciones acompasadas. Tres, cuatro, cierras los ojos, sigo, sigo mirando, hipnotizada. Muerdo tu labio y ahí, justo, con la sensación de un cambio, de un mundo totalmente nuevo, cierro los ojos y otra imagen es capturada.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Excelente, te invito a partixipar en http://eljuramentodelosgrillos.blogspot.com
ResponderEliminar