viernes, 1 de marzo de 2013

Un día gris.




Ahora donde estas, estuve aquí esperándote para conversar, tal como lo dijiste: -Cuando me necesites aquí estaré. ¿Donde estas?, ¿Estoy perdida?, ¿Donde esta el camino a tu reencuentro?, ¿Por que te alejas cuando imploro tu ayuda?, ¿Por que no estas?.

Mírate, ahí vas, con tus palabras de aliento que nunca me pudiste dar.

Te veo a lo lejos, parece que regresas, parece que vienes a cuidar esta alma en pena. Te veo aquí frente a mi sujetando mi mano y con gran esfuerzo moviendo tus labios. Sigues hablando pero no escucho mayor cosa, solo se que estas aquí, ¿Eso luego no era lo único que me importaba?, aquí estas, aquí te tengo pero yo no te quiero soltar. Ahora callas y cambia la expresión de tu cara, ¿Que sucede? ¿Por que te vas? No me dejes.


Ahora en la película de ese instante oigo tu voz, tus palabras, tu falta de sentir. ¿Hice algo mal? ¿No merezco tu amor? ¿Por eso te vas? Tus palabras fueron tan directas que atravesaron la belleza de tu recuerdo como un par de espadas que no dejaban de apuntar hacia tu recuerdo. Ahora, que haré, que diré, que sentiré. ¿Quien eres tu?, no eres por quien enloquecí, no eres por quien viví, no eres quien decía que no me dejaría o se apartaría, eres una sombra que se esfuma a través de los segundos en los cuales no estas.

Huiste de mis brazos con la osadía de lastimar un corazón que ya estaba lastimado, corriste de este sitio, destinado solo para tu presencia, ahora que te fuiste un alma vacía recuerda con dolor tu imagen de ida al olvido, y tus palabras que antes no poseían algún sonido, pero que ahora son un canto a la tristeza y un recuerdo agobiante de la belleza. 




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